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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Tartamudez - guia para docente

1. Breve IntroducciónEstudios realizados han demostrado que el “traumatismo escolar” es la causa más frecuente para la cronificación del trastorno de la tartamudez y para aumentar todas sus complejas consecuencias psicológicas.
Las personas adultas que tartamudean, a menudo, cuentan con mucho dolor algunas de sus experiencias en la escuela tales como: las burlas de sus compañeros, la incomprensión de algún maestro que les ponía baja nota en lectura por tartamudear al leer, momentos de vergüenza o humillación al ser preguntados y no poder decir su lección porque su maestro no le daba el tiempo necesario para hacerlo, etc.
El conocimiento de esta dificultad y la comprensión por parte del maestro suele ser suficiente, para que el niño disfluente se sienta cómodo y contenido dentro del ámbito escolar.
Es importante aclarar que no hablamos de “niños tartamudos”. El 5% de los niños tienen disfluencias entre los 2 y 5 años, y al existir la posibilidad de remisión del 80%, no podemos ni debemos catalogar o colgar un cartel, con la carga psicológica que ello implica. Es por ello que hablamos de niños con disfluencias o niños que tartamudean, siendo el primer término el más conveniente.

2. ¿Qué es la tartamudez?“Interrupciones en la fluidez del habla de las personas, que se acompañan de tensión muscular, miedo y stress, las cuales son la expresión visible de la interacción de determinados factores biológicos, psicológicos y sociales. Estas características biológicas que se evidencian en una forma particular de expresión verbal son condicionadas e incrementadas por el entorno, a través de las evaluaciones negativas que se hacen de la forma en que se expresa verbalmente, tanto por parte del interlocutor como del propio hablante” (Dr. Pedro Rodríguez).
La tartamudez se puede describir como un desorden en la fluidez normal del habla, que afecta la comunicación. Tiene su máximo desarrollo entre los 2 y 5 años. Al observar estas interrupciones de la fluidez, éstas pueden tener características tales como: la repetición de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones y pausas, como resultado de bloqueos motores.
Pero también estas disfluencias se manifiestan de muchas maneras, a veces los niños hacen esfuerzo para hablar, se pone colorados, demuestran incomodidades y tensión, hacen gestos o movimientos con la cabeza/cuerpo, cierran los ojos, pestañean, fruncen las cejas.

3. ¿Cuál es la causa de la tartamudez?A nivel mundial, se dice que la tartamudez es una predisposición genética y multifactorial, ya que intervienen factores, neurológicos, psicológicos, sociales, etc., Este trastorno no se puede sintetizar en un problema psicológico/emocional, nervios o ansiedad. Son muchos los factores que combinados, llevan a la tartamudez. Es importante recordar que los niños que tartamudean son tan o más inteligentes que los que no tienen esta dificultad.
Algunas consideraciones básicas:
- La tartamudez afecta entre 1,5% al 2% de la población adulta.
- El 5 % de los niños pasan por una etapa de disfluencia en la niñez.
- Estudios internacionales han demostrado que el 80% de los niños remite.
- La proporción de personas que tartamudean del sexo masculino es 4 a 1 con respecto al femenino.
- La tartamudez es un trastorno del habla, que afecta la comunicación.
- La tartamudez no es contagiosa ni se produce por imitación, es involuntaria y cíclica, aparece y desaparece por períodos variables de tiempo.

4. Características del niño con disfluenciasPara describir las características del niño disfluente es necesario diferenciar entre los niños en edad preescolar o infantil (2 a 5 años) y los niños en edad escolar o primaria, ya que más allá de las manifestaciones propias del habla disfluente, el diferente nivel de desarrollo lingüístico, cognitivo y emocional en estos dos grupos hace que la actitud frente a la disfluencia no sea la misma en niños preescolares que en escolares.

4.1 El niño en edad pre-escolar (2 a 5 años)El comienzo de la tartamudez se sitúa en un 80% de los casos entre los 2 y los 5 años de edad y por lo general es gradual, aunque también puede ser repentino.
En este período, el niño atraviesa un proceso difícil ya que está desarrollando habilidades del lenguaje muy complejas. Las repeticiones son normales (disfluencias típicas) si no se acompañan de esfuerzo o incomodidad al hablar (gestos-tensión). Es común escuchar en el habla de los niños pre-escolares estas disfluencias típicas tales como: pero pero; yo yo; cua-cuando; que que fue; pu-pu-puedo; el de los el de los; etc.
Existen ciertos niños, sin embargo que tienen muchas de estas dificultades. En la mayoría de los casos, si la gente relacionada con ellos los escucha con paciencia y les responde de una forma calmada y tranquila la fluidez del niño recupera su normalidad.
Por lo tanto, no debemos mostrar signos de desaprobación, delante del habla del niño, “que habla distinto”. Esto hará que el niño comience a hablar poco, retraerse socialmente por miedo a ser rechazado, cambiar palabras, etc. (carga psicológicamente negativa).
Por otro lado encontramos niños que también tienen interrupciones en su fluidez, pero las acompañan de esfuerzo y tensión al hablar. Frente a una exigencia del medio, algunos niños intentan evitar estas repeticiones y se esfuerzan para hablar, para que el mensaje sea continuo. Este esfuerzo genera tensión en los músculos implicados en el habla y en el cuerpo en general. El aumento de tensión aumenta la disfluencia. Las disfluencias acompañadas por tensión dejan de ser típicas y se convierten en disfluencias atípicas, siendo éstas un SIGNO DE ALARMA, que el docente puede detectar para derivar adecuada y tempranamente.
Signos de alarma· Repetición de partes de palabra, palabras y/o frases, en número y frecuencia aumentada.
· Cambios de intensidad y frecuencia de la voz.
· Pausas, interjecciones y/o muletillas en un número mayor al habitual.
· Incomodidad al hablar.
· Esfuerzo al hablar.
· Prolongaciones.
· Tensión corporal visible y audible.
· Dificultad al empezar a hablar y/o en mantener el patrón respiratorio.
· Cambio de palabra por temor al bloqueo. Miedo a producir determinados sonidos.
· Evitar hablar o contestar con monosílabos (sí, no, vale,…). Miedo a enfrentar determinadas situaciones verbales.
· Poca participación en clase. Timidez exacerbada.

Algunos consejos para el docente:· Saber escuchar al alumno sin darle prisa.
· Darle tiempo para hablar, para que pueda expresar cómodamente su mensaje.
· No interrumpirlo cuando habla ni dejar que él interrumpa a los demás. Respetar los turnos para hablar.
· Formularle preguntas una a una y sólo las necesarias.
· Modificar su propio lenguaje para no acelerar y evitar ritmos vertiginosos en la sala.
· Hablarle con frases cortas y con un lenguaje fácil, es decir, adecuado para su edad.
· No decirle: “para, vuelve a empezar”, “no te apures”, “habla despacio”. Este tipo de correcciones aumentan la tensión.
· Utilizar, simultáneamente la comunicación no verbal: acariciarlo, mirarlo, tocarlo, aceptarle juegos no verbales.
· La disfluencia puede pasar inadvertida en la escuela porque el alumno no fluente, no habla o habla poco.

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